Le negaron la beca de Harvard porque temían que a los alumnos blancos les molestara tener un profesor negro. Años después, la proteína de soja que él aprendió a purificar se convirtió en la espuma que apagaba incendios en los portaaviones y salvó a miles
Percy Julian, nieto de esclavos, tuvo que dormir en el ático de una casa de estudiantes de DePauw a cambio de trabajo doméstico porque no le permitían vivir en las residencias. Décadas después de superar ese rechazo y muchos otros, la planta de proteína d
Graduarse el primero de la clase sin poder dormir en el campus
Percy Lavon Julian nació en 1899 en Montgomery, Alabama, nieto de personas esclavizadas, en un estado donde la educación secundaria formal para estudiantes negros apenas existía. Llegó a la Universidad DePauw, en Indiana, con una preparación académica inferior a la de sus compañeros blancos y tuvo que tomar cursos de nivel preparatorio en paralelo a sus estudios regulares solo para ponerse a la altura. No se le permitió vivir en las residencias universitarias: se alojó en el ático de una casa de una fraternidad, encargándose de encender las calderas y servir las mesas a cambio de cuarto y comida. Se graduó en 1920 como el primero de su promoción, miembro de la sociedad Phi Beta Kappa. Pese a ese expediente, Harvard le retiró la plaza de ayudante de cátedra que le había ofrecido, temiendo, según la propia justificación de la universidad, que los estudiantes blancos se resintieran de tener a un profesor negro. Julian terminó doctorándose en 1931 en la Universidad de Viena, uno de los primeros químicos afroamericanos en lograr un doctorado en ese campo.
Ganarle la carrera a Oxford por un detalle que nadie más había comprobado
En 1935, junto a su colaborador Josef Pikl, Julian completó en DePauw la síntesis total de la fisostigmina, un compuesto del haba de Calabar usado en el tratamiento del glaucoma. El químico británico Robert Robinson, de la Universidad de Oxford, había publicado antes una síntesis propia y se atribuía la prioridad del logro, pero Julian advirtió algo que nadie más había verificado con el cuidado suficiente: el punto de fusión que Robinson había publicado para su producto final no coincidía con el de la fisostigmina natural extraída de la propia haba, una señal inequívoca de que Robinson no había sintetizado realmente el compuesto que creía haber obtenido. El de Julian, en cambio, coincidía con exactitud, confirmando que era él, y no el prestigioso laboratorio de Oxford, quien había logrado primero la síntesis real.
El ángulo menos contado: una planta de proteína de soja pensada para la industria, no para la guerra
En 1936, Julian se incorporó a la empresa química Glidden, donde diseñó la primera planta del mundo capaz de producir proteína de soja aislada a escala industrial, pensada en principio para recubrimientos de pintura y usos textiles. Nadie, al construirla, pensaba en el ejército. Pero cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, esa misma proteína de soja resultó tener una propiedad decisiva: mezclada con agua e hidrolizada, formaba, al pasar por boquillas aireadoras, una espuma densa y estable capaz de flotar sobre gasolina o petróleo ardiendo y sofocar el fuego cortándole el oxígeno. Bautizada Aero-Foam, o de forma más coloquial dentro de la propia Marina como "la sopa de judías", se convirtió en el sistema estándar para apagar incendios de combustible a bordo de buques y, sobre todo, de portaaviones, donde un solo incendio de gasolina de aviación mal controlado podía destruir la cubierta entera en minutos. Se calcula que salvó la vida de miles de marineros y aviadores. La NAACP le concedió por ello, en 1947, la medalla Spingarn.
Cortisona accesible, y una casa incendiada por ser el primero en mudarse
Julian siguió explotando la química de los esteroles de la soja durante los años 40, llegando a producir en Glidden cien libras diarias de esteroles mixtos con un valor equivalente, en dólares actuales, a más de cien mil dólares al día en hormonas sexuales sintéticas. El 30 de septiembre de 1949 anunció un proceso mejorado para fabricar cortisona que eliminaba la necesidad del carísimo y escaso tetróxido de osmio, abaratando de un plumazo un fármaco hasta entonces casi inaccesible para el tratamiento de la artritis reumatoide. Hacia 1950, Julian se convirtió en el primer residente afroamericano de Oak Park, Illinois. La respuesta de parte de sus nuevos vecinos fue el fuego: el día de Acción de Gracias de 1950, su casa fue objeto de un ataque incendiario antes de que la familia llegara a mudarse; el 12 de junio de 1951, ya instalados, sufrieron un ataque con dinamita. Julian y su hijo montaron guardia en el porche con una escopeta durante meses, hasta que la presión de vecinos solidarios logró frenar los ataques.
Por qué importa hoy
En 1973, Julian se convirtió en el primer químico afroamericano elegido miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Décadas después de su muerte en 1975, la industria del combustible y el fuego que su Aero-Foam ayudó a proteger atraviesa un giro que, sin saberlo, vuelve a acercarse a su punto de partida. Tras la guerra, la Marina y buena parte de la industria sustituyeron las espumas de proteína natural por espumas formadoras de película acuosa (AFFF), sintéticas y basadas en compuestos perfluorados que resultaron mucho más eficaces contra incendios de hidrocarburos, pero que hoy se sabe que son sustancias "eternas" que no se degradan en el medioambiente ni en el cuerpo humano. En 2025 y 2026, el Departamento de Defensa y la Fuerza Aérea de Estados Unidos están sustituyendo de forma activa esas espumas AFFF por alternativas libres de flúor en sus bases e instalaciones, un proceso documentado en comunicados propios de ambas agencias a lo largo de este periodo, mientras organizaciones de bomberos como la IAFF han logrado ya retirar las espumas con PFAS de los aeropuertos estadounidenses. Ochenta años después de que la proteína de soja de Julian apagara incendios sin dejar un rastro químico permanente, la industria vuelve a perseguir exactamente esa cualidad, esta vez para deshacerse de la generación de espumas que sustituyó a la suya.