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Ayudó a idear el reactor de agua que hoy domina el planeta, pero defendía otro: uno cuyo combustible ya está fundido desde el principio. Lo hizo funcionar cuatro años sin sobresaltos y acabó despedido.

El físico Alvin Weinberg, director del Laboratorio Nacional de Oak Ridge entre 1955 y 1973, puso en marcha en 1965 el Experimento del Reactor de Sales Fundidas, que en 1968 se convirtió en el primer reactor del mundo en funcionar con uranio-233.

✍️ Montse 📅 24 de September de 2026 ⏱ 6 min de lectura 👁 32 visitas
Ayudó a idear el reactor de agua que hoy domina el planeta, pero defendía otro: uno cuyo combustible ya está fundido desde el principio. Lo hizo funcionar cuatro años sin sobresaltos y acabó despedido.

Un físico del Proyecto Manhattan con dudas sobre el agua

Alvin Weinberg nació en Chicago en 1915 y trabajó durante la Segunda Guerra Mundial en el Laboratorio Metalúrgico de la Universidad de Chicago, junto al futuro premio Nobel Eugene Wigner, calculando cómo diseñar reactores nucleares. Entre las muchas posibilidades que estudiaron, Weinberg propuso el reactor de agua a presión, que acabaría siendo el diseño más extendido del mundo. Pero conocía bien sus límites: para que el agua siga líquida a unos 300 grados hay que mantenerla a unas 150 atmósferas de presión, y si falla la refrigeración, el combustible sólido puede sobrecalentarse hasta fundirse. En 1955 se convirtió en director del Laboratorio Nacional de Oak Ridge, en Tennessee, y desde allí apostó por otra idea: reactores con combustible líquido.

«El reactor de las tres pes»

El primer intento fue el Experimento de Reactor Homogéneo, que arrancó en 1950 con uranio disuelto en agua y al que en el laboratorio apodaron «el reactor de las tres pes de Alvin», porque solo necesitaba una olla, una tubería y una bomba, en inglés pot, pipe y pump. En la celebración de su puesta en marcha, Weinberg bromeó con que en Chicago los reactores se celebraban con vino y en Tennessee con whisky Jack Daniel's. En 1954, un programa militar para desarrollar un bombardero de propulsión nuclear hizo funcionar en Oak Ridge el primer reactor de sales fundidas, durante apenas unos días. Weinberg vio en esa tecnología algo mucho más útil para la producción civil de electricidad. En 1962 comenzó la construcción del Experimento del Reactor de Sales Fundidas, conocido por sus siglas inglesas MSRE, que alcanzó la criticidad el 1 de junio de 1965 con el propio Weinberg a los mandos. Su combustible era una mezcla de fluoruros de litio, berilio, circonio y uranio, fundida por encima de unos 450 grados, que circulaba a presión casi atmosférica y hacía a la vez de combustible y de refrigerante. Tenía además un ingenioso seguro físico: un tapón de sal congelada, mantenido sólido por un ventilador, en la tubería de vaciado. Si fallaba la electricidad, el tapón se fundía y el combustible caía por gravedad a unos tanques cuya forma impedía que continuara la reacción en cadena.

El ángulo que rara vez se cuenta: el «experimento que funcionaba como la seda» y el director al que echaron

Weinberg jugaba con las siglas del MSRE y decía que significaban «Mighty Smooth Running Experiment», el experimento que funciona como la seda. En 1968, el equipo extrajo el uranio original de la sal por fluoración y lo sustituyó por uranio-233, el isótopo que se obtiene a partir del torio. En octubre de ese año, el MSRE se convirtió en el primer reactor del mundo en funcionar con ese combustible, y el encargado de subir la potencia fue Glenn Seaborg, presidente de la Comisión de Energía Atómica y codescubridor del uranio-233. El reactor acumuló más de 13.000 horas a plena potencia hasta su parada definitiva el 12 de diciembre de 1969. Pero Washington había apostado por otra tecnología, el reactor reproductor rápido refrigerado por sodio y alimentado con plutonio. Weinberg, además, insistía públicamente en los riesgos de seguridad de los reactores de agua y en 1972 escribió en Science que la energía nuclear era un pacto fáustico que exigiría a la sociedad una vigilancia sin descanso durante siglos. En sus memorias, publicadas en 1994, contó que lo despidieron. Dejó Oak Ridge en 1973, y el programa de sales fundidas fue desmantelado poco después. Murió en 2006. La sal de su reactor quedó guardada en el laboratorio.

La física de una sal que se regula sola

La sal de refrigeración, llamada FLiBe por el fluoruro de litio y el fluoruro de berilio que la componen, no puede llevar litio cualquiera. El litio natural contiene un 7,5% de litio-6, que absorbe neutrones, roba combustible a la reacción en cadena y produce tritio, un isótopo radiactivo del hidrógeno. Por eso se usa litio-7 muy enriquecido, un material escaso y caro. El torio-232, por su parte, no es fisible, pero al capturar un neutrón se transforma, a través de dos desintegraciones, en uranio-233, que sí lo es. Y la sal aporta una estabilidad natural: si se calienta, se dilata, hay menos núcleos de combustible en el núcleo del reactor y la reacción se frena sola. Los retos también son físicos y químicos: los fluoruros calientes corroen los metales, y los productos radiactivos disueltos en un líquido exigen una química de separación compleja y vigilada.

Por qué importa hoy

Medio siglo después, las ideas de Weinberg han vuelto. En Wuwei, en la provincia china de Gansu, el Instituto de Física Aplicada de Shanghái, de la Academia China de Ciencias, construyó el TMSR-LF1, un reactor experimental de sales fundidas de 2 megavatios térmicos, apoyándose en buena medida en los informes que Oak Ridge había hecho públicos. Alcanzó la criticidad el 11 de octubre de 2023 y, el 1 de noviembre de 2025, el instituto anunció la primera conversión de torio en uranio en un reactor de sales fundidas en funcionamiento, con unos 50 kilos de torio cargados. China aspira a tener una planta de demostración de 100 megavatios en 2035. Estados Unidos ha reaccionado: en agosto de 2026, el Departamento de Energía aprobó por primera vez un acuerdo de diseño de seguridad nuclear para un reactor de este tipo, el MSR-1 de 1 megavatio que la empresa Natura Resources construye en la Universidad Cristiana de Abilene, en Texas. Y el 22 de septiembre de 2026, Oak Ridge anunció que ha enviado a ese proyecto más de dos toneladas de FLiBe, la sal que sirvió como refrigerante secundario del MSRE, con litio-7 enriquecido al 99,99%, almacenada en el laboratorio desde 1969 y hoy la única reserva importante de este material en Estados Unidos. Seis contenedores recorrerán más de 1.600 kilómetros para alimentar el que aspira a ser el primer reactor estadounidense con combustible disuelto en sal desde el de Weinberg. La sal que el director despedido dejó dormida en Tennessee vuelve, literalmente, a circular.

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