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Descubrió por qué los vigías veían peor de noche de lo que debían y lo corrigió con unas simples lentes. Después, tras el nombre discreto de una sociedad de «aleaciones especiales», puso en marcha el programa atómico español.

El marino y físico madrileño José María Otero Navascués descubrió en los años 40, junto a Armando Durán, el fenómeno de la miopía nocturna, presidió la Junta de Energía Nuclear entre 1958 y 1974 y vio nacer Zorita, la primera central nuclear española.

✍️ Montse 📅 27 de September de 2026 ⏱ 6 min de lectura 👁 34 visitas
Descubrió por qué los vigías veían peor de noche de lo que debían y lo corrigió con unas simples lentes. Después, tras el nombre discreto de una sociedad de «aleaciones especiales», puso en marcha el programa atómico español.

Un artillero de la Armada enamorado de la luz

José María Otero de Navascués nació en Madrid el 16 de marzo de 1907. Ingresó con el número uno en la Academia de Artillería de la Armada, se formó como ingeniero y llegó a contralmirante, pero su verdadero campo fue la física. Empezó interesado por la metalurgia y acabó apasionado por la óptica, una disciplina con aplicaciones militares evidentes en una marina que dependía de prismáticos, telémetros y periscopios. Tras la Guerra Civil impulsó la creación del Instituto de Óptica Daza de Valdés, dentro del CSIC, que dirigió de 1946 a 1966, y con apenas 37 años ingresó en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Ver peor de noche no era solo una cuestión de poca luz

Desde la Primera Guerra Mundial, los marinos y los observadores antiaéreos sabían que en la oscuridad sus prismáticos rendían menos de lo esperado, y que no bastaba con que los ojos se acostumbraran a la penumbra. A comienzos de los años 40, Otero y su colaborador Armando Durán estudiaron el problema en el laboratorio y lo describieron con precisión: con muy poca luz, el ojo sano se vuelve ligeramente miope. Lo llamaron miopía nocturna y demostraron que podía corregirse con lentes divergentes de poca potencia, ajustadas a cada observador; según las biografías de Otero, esa corrección mejoraba de forma notable el alcance de los prismáticos y telescopios en la oscuridad. El hallazgo tuvo repercusión internacional, porque afectaba directamente a la vigilancia nocturna en barcos y aviones, y abrió una línea de investigación en óptica fisiológica que el propio Otero siguió publicando durante años.

El ángulo que rara vez se cuenta: un programa atómico escondido tras una sociedad de aleaciones

En la España aislada de la posguerra, los primeros pasos nucleares se dieron con máxima discreción. El trabajo se amparó bajo una sociedad de apariencia metalúrgica, Estudios y Patentes de Aleaciones Especiales, conocida por sus siglas, EPALE, y en 1948 se creó la Junta de Investigaciones Atómicas, con Otero al frente. En 1951 aquel embrión se convirtió en la Junta de Energía Nuclear, presidida por el general Juan Vigón, con Otero como vicepresidente. Tras el programa Átomos para la Paz, lanzado por Eisenhower en 1953, y el acercamiento diplomático entre España y Estados Unidos, el país pudo acceder a tecnología y formación nuclear norteamericanas. En 1958 Otero asumió la presidencia de la Junta, que mantuvo hasta 1974, y ese mismo año empezó a funcionar el primer reactor de investigación español, en la Moncloa, en Madrid. Bajo su mandato, España entró como miembro de pleno derecho en el CERN y en el Organismo Internacional de Energía Atómica. Su prestigio fue más allá de lo nuclear: en 1968 fue elegido presidente del Comité Internacional de Pesas y Medidas, el organismo que custodia las definiciones de las unidades del sistema internacional. Murió en Madrid el 9 de marzo de 1983.

La física de un ojo que se desenfoca en la oscuridad

La miopía nocturna tiene varias causas físicas que se suman. La primera es la pupila: en la oscuridad se dilata para dejar entrar más luz, y los rayos que atraviesan la periferia de la córnea y del cristalino se enfocan algo más cerca que los centrales, un defecto llamado aberración esférica que con la pupila pequeña del día apenas se nota. La segunda es el color: con poca luz, el ojo pasa a depender de los bastones, más sensibles a las longitudes de onda azuladas, y como el ojo desvía más el azul que el rojo, esa luz se enfoca por delante de la retina. La tercera es la acomodación: sin detalles nítidos en los que fijarse, el músculo que enfoca el cristalino tiende a quedarse en una posición de reposo intermedia, como si mirara a un par de metros en lugar de al horizonte. Una pequeña lente negativa compensa esa suma de errores y devuelve la imagen a la retina.

Por qué importa hoy

El 6 de julio de 1965 comenzó a construirse, junto al río Tajo, en Almonacid de Zorita (Guadalajara), la central nuclear José Cabrera, un reactor de agua a presión de diseño Westinghouse y unos 160 megavatios. Se terminó en tiempo récord: el 30 de junio de 1968 alcanzó por primera vez la criticidad, el 14 de julio envió sus primeros kilovatios hora a la red y el 12 de diciembre fue inaugurada oficialmente. Funcionó hasta 2006, produjo 36.515 millones de kilovatios hora y ha sido desmantelada por Enresa. Su tecnología, el reactor de agua a presión, es la misma que emplean los dos grupos de la central de Almaraz, en Cáceres, que producen alrededor del 7% de la electricidad española. El calendario de cierre pactado entre las eléctricas y Enresa preveía apagar el primer reactor el 1 de noviembre de 2027 y el segundo el 31 de octubre de 2028. Pero el 16 de julio de 2026, el Consejo de Seguridad Nuclear emitió un informe favorable, con condiciones, a la prórroga solicitada por Iberdrola, Endesa y Naturgy, y el 14 de agosto el BOE publicó la Orden TED/864/2026, que permite a ambas unidades seguir operando hasta el 8 de junio de 2030. El Ministerio para la Transición Ecológica la justificó por la volatilidad del precio del gas derivada de la crisis en Oriente Medio y subrayó que se concede sin rebajas fiscales para las empresas. La decisión se solapa además con el vencimiento de las autorizaciones de Cofrentes y Ascó I, cuyos titulares también tendrán que pedir su renovación. Casi seis décadas después de que un físico de la Armada que había enseñado a los vigías a ver en la oscuridad encendiera el programa nuclear del país, España sigue debatiendo cuánto tiempo más quiere mantener encendida la luz que él ayudó a traer.

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