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La apodaron 'la mujer radiactiva' y desconfiaron de su furgoneta camino del frente. Con ella salvó a más de un millón de heridos

En 1914, con el ejército francés desbordado y sin equipos de rayos X en los hospitales de campaña, Marie Curie improvisó veinte furgonetas con generadores portátiles y formó a 150 mujeres para operarlas bajo fuego de artillería. Los soldados las bautizaro

✍️ Montse 📅 26 de August de 2026 ⏱ 4 min de lectura 👁 0 visitas
La apodaron 'la mujer radiactiva' y desconfiaron de su furgoneta camino del frente. Con ella salvó a más de un millón de heridos

Una científica de 46 años que aparcó dos Nobel para conducir una furgoneta

En agosto de 1914, cuando el ejército alemán avanzaba hacia París, Marie Curie ya poseía dos Premios Nobel —Física en 1903 y Química en 1911— y dirigía el recién creado Instituto del Radio. En lugar de huir al extranjero, trasladó personalmente en tren sus reservas de radio hasta Burdeos para ponerlas a salvo, y regresó de inmediato a París decidida a poner su ciencia al servicio de los heridos. Su punto de partida fue una certeza técnica: los cirujanos de campaña operaban a menudo a ciegas, incapaces de localizar con precisión balas y fragmentos de metralla alojados en el cuerpo de los soldados, y cada hora de retraso aumentaba drásticamente el riesgo de gangrena y amputación.

Veinte furgonetas financiadas a base de insistencia y prestigio científico

Los hospitales fijos de la época contaban con algún equipo de rayos X, pero la mayoría de los heridos llegaban primero a puestos de socorro cercanos al frente, sin ningún equipo de diagnóstico por imagen. Ante la lentitud de la financiación militar, Curie recurrió primero a la Unión de Mujeres de Francia, que costeó su primer vehículo equipado con un generador de rayos X alimentado por el propio motor del coche, y después usó su prestigio científico para convencer a mujeres adineradas de París de que donaran automóviles particulares para reconvertirlos en unidades móviles. Hacia el final de la guerra existían ya alrededor de veinte de estos vehículos, además de cerca de doscientas instalaciones de rayos X fijas montadas en hospitales de retaguardia.

El ángulo menos contado: una escuela de física para mujeres en plena guerra

Curie no se limitó a proporcionar el equipo: al no existir suficiente personal cualificado, con los hombres movilizados en el frente, organizó ella misma un programa de formación que combinaba física de la electricidad y los rayos X con anatomía y procesado fotográfico. Por esas aulas improvisadas pasaron alrededor de 150 mujeres, entre ellas su propia hija Irène, entonces adolescente, que ayudó como instructora antes de convertirse, décadas después, en Premio Nobel de Química por derecho propio. Ninguna de aquellas operadoras contaba con protección adecuada contra la radiación —el peligro de la exposición prolongada apenas empezaba a sospecharse— y muchas, incluida la propia Curie, pagarían ese desconocimiento con problemas de salud años más tarde.

Más de un millón de heridos localizados antes de que fuera demasiado tarde

Se calcula que las unidades móviles y las instalaciones fijas impulsadas por Curie permitieron examinar con rayos X a más de un millón de soldados heridos a lo largo de la guerra, reduciendo drásticamente el tiempo entre la herida y la intervención quirúrgica precisa. Curie documentó todo el proceso —desde el diseño de los generadores hasta el protocolo de formación— en un manual que publicó al terminar la guerra, convencida de que aquel conocimiento no debía perderse con la paz.

Por qué importa hoy

La idea central de Curie —que el diagnóstico por imagen no sirve de nada si se queda esperando en un hospital al que el paciente nunca llega— sigue moviendo a la medicina de emergencia más de un siglo después. En agosto de 2026, un equipo de estudiantes de la Universidad Técnica de Eindhoven presentó en Kenia "Stella Juva", una ambulancia propulsada enteramente por energía solar capaz de recorrer hasta 715 kilómetros en un día soleado, equipada con rayos X portátiles, ecógrafo para control de embarazos y refrigeración solar para vacunas, pensada para llevar diagnóstico por imagen a zonas rurales sin carretera asfaltada hasta un hospital. Distinto vehículo, distinta fuente de energía, el mismo problema que Marie Curie identificó en las carreteras de Francia en 1914: la imagen médica solo salva vidas si consigue llegar hasta donde está el paciente.

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